Linfoma no Hodgkin (LNH)
Autor: Dr. J. L. Villar Fernández. Especialista en Oncología Médica y Medicina Paliativa

:: Introducción
:: ¿Qué es? 
:: Tejido linfoide  
:: Tipos de LNH 
:: Lonfomas de las células B   
:: Linfomas de las células T    
:: Factores de riesgo 
:: Detección del LNH  
:: Pruebas que se realizan  
:: Estadios del LNH  
:: Tratamiento  
:: Bibliografía  

:: Introducción
En España se esperan alrededor de 15 casos nuevos al año por cada 100.000 habitantes de esta enfermedad. Se está incrementando de forma notable su aparición en ambos sexos en nuestro pais y en los del entorno con aumentos del 6% en hombres y 5 % en mujeres, más marcado en menores de 64 años y posiblemente relacionado con el SIDA.

La mayoría de casos ocurre en adultos, siendo la edad media al diagnóstico de 60 años. Es un poco más frecuente en los hombres que en las mujeres.

Es una enfermedad grave pero que actualmente dispone de tratamientos que la pueden curar. Los médicos que la tratan son los especialistas en oncología/hematología.

:: ¿Qué es?
El linfoma no hodgkin es un cáncer que se origina en el tejido linfático. El tejido linfático es el principal componente del sistema inmunitario. Está constituido por varios tipos de células que trabajan en conjunto para resistir las infecciones. Los linfomas se originan en los linfocitos del tejido linfoide o los órganos linfoides y se pueden propagar desde ahí.

Hay dos tipos principales de linfomas: la enfermedad de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin. Son muy diferentes tanto en la forma de crecimiento, diseminación y en la forma en que se tratan, así como el pronóstico.

Imagen de ganglio linfático laterocervical infiltrado por linfoma
no hodgkin B de células grandes

:: Tejido linfoide

El principal tipo de célula que se encuentra en el tejido linfoide es el linfocito. Los linfocitos se encuentran en los órganos linfoides y en la médula ósea. Los dos tipos principales de linfocitos son los B y los T. Ambos tipos pueden convertirse en linfomas, pero los más frecuentes son los B (85% de los LNH).
Los linfocitos B y T realizan diversas funciones dentro del sistema inmunitario para proteger al organismo frente a infecciones.

Órganos que contienen tejido linfoide.
Los ganglios linfáticos son pequeños órganos con forma de habichuela que se encuentra normalmente repartido por todo el cuerpo y conectados mediante vasos linfáticos, los cuales son como venas que en vez de sangre, transportan linfa. La linfa es un líquido que contiene productos de desecho y exceso de fluido de los tejidos, células del sistema inmunitario que viajan hacia los ganglios linfáticos desde otros tejidos.

Los ganglios linfáticos aumentan de tamaño cuando existe una infección. La mayor parte de las veces que un ganglio aumenta de tamaño no es grave (resfriados, faringitis, etc). Pero también es cierto que son el signo más frecuente de aparición de un linfoma, por lo que siempre hay que consultarlo con el médico.

Otro órgano linfático es el bazo, situado debajo del diafragma en el lado izquierdo. Produce linfocitos y otras células del sistema inmunitario. Almacena células sanas y filtra células sanguíneas dañadas, las bacterias y los residuos de las células.

El timo es una glándula que se localiza en la base del cuello. Tiene un papel fundamental en el desarrollo de los linfocitos T.

Las glándulas adenoides y las amígdalas son acúmulos de tejido linfático en la parte posterior de la garganta. Nos defienden contra los gérmenes que entran en el organismo al respirar y tragar. El estómago y el tracto intestinal también contienen algo de tejido linfático.

La médula ósea (en el interior de los huesos) produce glóbulos rojos, blancos y plaquetas. La principal función de los glóbulos blancos es proteger contra las infecciones. Los dos tipos fundamentales de glóbulos blancos son los neutrófilos y los linfocitos.


:: Tipos de LNH

Existen diversos tipos y también se han creado diversas clasificaciones. Actualmente en la mayoría de centros se utiliza la REAL/WHO (Revised European-American Lymphoma/World Health Organization, Clasificación europea-americana revisada de linfomas de la Organización Mundial de la Salud). Este sistema emplea para clasificar los linfomas el aspecto de las células, las proteinas que expresan en su superficie celular, y sus características genéticas. Aunque existen muchos tipos de linfomas, sólo citaremos los más comunes.

A nivel práctico, todos los tipos se agrupan en categorías de crecimiento: lento, agresivo o muy agresivo.

Los linfomas agresivos y los muy agresivos crecen más rápidamente y se propagan rápidamente por todo el cuerpo. Sin tratamiento, la mayoría de los pacientes sólo viven poco tiempo. Por fortuna responden bien a la quimioterapia y muchos se pueden curar.


:: Linfomas de células B
Leucemia linfocítica crónica / linfoma de linfocitos pequeños.
Estas dos entidades están relacionadas y representan un 7% de todos los linfomas. En ambos grupos están implicadas las mismas células, los linfocitos pequeños. La única diferencia es el lugar dónde se origina el cáncer, que en el caso de la leucemia es en la sangre, mientras que en los linfomas es en los ganglios linfáticos. Ambas son enfermedades de crecimiento lento aunque la leucemia, que es más común, tiende a ser más lenta. La mayoría de casos no se cura con los tratamientos actuales, pero dependiendo del estadío (cantidad de enfermedad en el momento del diagnóstico) los pacientes pueden vivir más de 10 años. A veces, algunos de estos linfomas se transforman a variedades más agresivas.

Linfoma folicular.
Representa un 22% de los linfomas. Sus células tienden a crecer en un patrón nodular en los ganglios linfáticos. Crecimiento lento. Surge en los ganglios así como en la médula ósea. La edad media de las personas que padecen este linfoma es de 60 años. En sus estadíos más avanzados no se considera curable la mayoría de las veces. La supervivencia a 5 años es alrededor de 65%. Pueden también transformarse a linfomas más agresivos.

Linfoma MALT (linfoma de tejido linfoide asociado a mucosas, mucosa-associated lymphoid tissue).
Supone un 8% de linfomas. La mayoría ocurren en el estómago. Otras áreas afectadas son los pulmones, piel, tiroides, glándulas salivales, intestino, mama y tejidos perioculares (se designan como linfomas MALT no gástricos). Usualmente se confinan en el área que se inician y no se propagan. Edad media al diagnóstico 60 años. Crecimiento lento y se puede curar en estadios iniciales.

Linfoma de células del manto.
6% de linfomas. Células de tamaño pequeño a medio. Cuando se diagnostica generalmente está diseminado a ganglios, médula ósea y con frecuencia a bazo. Aunque no es de crecimiento rápido, el pronóstico no es bueno y la respuesta varía mucho entre unos pacientes y otros.

Linfoma difuso de células B grandes.
31% de todos los linfomas. Crecimiento rápido. Síntoma habitual es un ganglio que crece rápido. La tercera parte están limitados en una zona del cuerpo. Se suele originar en ganglios linfáticos pero puede crecer en otras áreas (intestino, hueso, cerebro, médula espinal). Cuando está localizado se cura en un alto porcentaje de casos. Afecta a cualquier edad pero sobre todo a personas mayores.

Linfoma de Burkitt.
2% de todos los linfomas. Generalmente en niños y adultos jóvenes. Se suele iniciar en abdomen en donde forman una gran masa. También se puede propagar a líquido cefalorraquídeo y cerebro. Edad media al diagnóstico es 30 años, casi todos varones. Aproximadamente la mitad de pacientes se curan con quimioterapia agresiva.

Linfoma de células B relacionados con el SIDA.
Los principales tipos de linfoma no Hodgkin que se observan en las personas que padecen SIDA son el linfoma difuso de células B grandes, el linfoma de Burkitt y el linfoma primario del sistema nervioso central. El pronóstico de estos linfomas está relacionado con la buena respuesta del SIDA al tratamiento antirretroviral. Además los pacientes son más sensibles a los efectos de la quimioterapia sobre todo en la recuperación de glóbulos blancos.

Linfoma primario del sistema nervioso central.
Afecta usualmente al cerebro pero también se puede encontrar en la médula espinal y en los tejidos circundantes a la médula espinal y en el ojo. Con el tiempo se puede diseminar a todo el sistema nervioso central. Hace años era raro, pero con la epidemia del sida se ha vuelto más frecuente. Provoca dolores de cabeza, desorientación, alteraciones visuales, parálisis.

:: Linfomas de células T
Linfoma anaplásico de células T grandes.
Más común en jovenes. Se puede propagar a piel. Se tratan como los linfomas difusos de células B grandes.

Linfoma linfoblástico / leucemia.
Puede ser de células B o de células T. Se puede considerar leucemia o linfoma según el porcentaje de células de médula ósea que son linfoma. Tiene un crecimiento rápido, pero las posibilidades de curación con los tratamientos quimioterápicos son elevadas.

:: Factores de riesgo
Un factor de riesgo es todo aquello que aumenta las probabilidades de una persona de contraer una enfermedad. La mayoría de pacientes con LNH no presentan factores de riesgo conocidos. Tener uno o más factores de riesgo no quiere decir que una persona va a contraer una enfermedad.

Factores de riesgo genéticos.
El LNH no tiene predisposición hereditaria

Factores ambientales de riesgo.
Radiación: los supervivientes de bombas atómicas y accidentes de reactores nucleares tienen mayor riesgo de contraer varios tipos de cáncer como leucemia, cáncer de tiroides y linfoma. Los pacientes tratados con radioterapia para otros cánceres tienen un ligero aumento de riesgo de sufrir un LNH.

Sustancias químicas: no hay estudios que confirmen una asociación de ciertas sustancias, incluidas fármacos, con LNH.

Inmunodeficiencia: el empleo de fármacos inmunosupresores en transplantes de órganos y en otras enfermedades como la artritis reumatoide, conlleva un riesgo significativo para contraer un linfoma. La infección por el virus del sida es un factor de riesgo para contraer ciertos tipos de linfoma.

Infecciones: la infección por el virus humano de la leucemia / linfoma de células T (VLTH I) aumenta el riesgo de contraer ciertos tipos de linfoma no hodgkin de células T, aunque desarrollar un linfoma por esta causa es raro. Este virus pertenece a la familia del virus del sida y se transmite a través del coito y de sangre contaminada y puede pasar a los niños a través de la leche materna. Recientemente se ha descubierto que el Helicobacter pylori, bacteria que produce alto número de úlceras gástricas, también puede causar linfoma MALT en el estòmago, con lo que se podría usar antibióticos para tratar algunos tipos de linfoma.

:: Detección del LNH
Actualmente no existen pruebas de screening para detectar precozmente el linfoma en una persona sana. Lo mejor es el diagnóstico rápido ante la aparición de determinados síntomas y signos.

Signos y síntomas.
Variados. El más habitual es el crecimiento de los ganglios linfáticos que se encuentran en la superficie del cuerpo (axilas, encima de las clavículas, lados del cuello, ingles) y son fácilmente palpados por el propio paciente, su familia o el médico.

Si se origina en el tejido linfoide del abdomen puede hincharse la barriga. Si el origen está en los ganglios del tórax puede provocar tos o dificultad para tragar.

Los que tienen su origen en el estómago suelen causar dolor de estómago, náuseas y disminución del apetito. Los linfomas de sistema nervioso central, se caracterizan por cambios en la capacidad intelectual, desorientación, cefalea, cambios de personalidad, crisis epilépticas.

Además de síntomas y signos locales, un linfoma puede causar otros generalizados como pérdida de peso, fiebre, sudoración profusa por la noche, prurito.

El diagnóstico de un linfoma puede retrasarse porque el agrandamiento de los ganglios linfáticos es generalmente debido a infecciones. Generalmente se trata la posible infección y se observa la evolución durante unos días. Si desaparecen se considera el problema resuelto y de probable origen infeccioso, pero si siguen creciendo o no disminuyen, se debe extraer una muestra del ganglio – preferiblemente todo el ganglio – para examinarlo y realizar el diagnóstico.

:: Pruebas que se realizan para el estudio de LNH
Antecedentes médicos y exploración física. Se realiza en la consulta médica, dónde se revisan con especial énfasis las áreas ganglionares (axilas, lados del cuello, ingles), abdomen (estado del hígado y del bazo). Interesa saber si presenta pérdida de peso, sudores nocturnos y fiebre.

Si lo que describe junto con la exploración sugiere la presencia de un linfoma, se realizarán lo más rápido posible las siguientes pruebas diagnósticas.

Biopsia del ganglio.
Es la única manera de diagnosticar con certeza un linfoma. Generalmente se realiza en el quirófano y el paciente se puede ir para casa el mismo día o 24 horas de observación. No es doloroso. Se realiza con anestesia local y sedación.

Biopsia de médula ósea.
Es la obtención de una pequeña cantidad de médula ósea equivalente a la mitad de una cerilla aproximadamente. Se emplea anestesia local y se realiza en el hueso de la pelvis (cadera). Al finalizar la prueba puede irse a casa con normalidad, precisando analgésicos convencionales por si tuviera dolor durante unas horas al pasarse el efecto del anestésico local.

Pruebas de laboratorio.
Todas las muestras de las biopsias son examinadas por un médico especialista en Anatomía patológica que certificará el diagnóstico de linfoma y su tipo. Para esto último es necesario realizar pruebas como la inmunohistoquímica y la citometría de flujo para la obtención de más datos que orienten al subtipo.

Inmunohistoquímica: emplea anticuerpos especiales que identifican subtipos de linfoma.

Citometría de flujo: también emplea anticuerpos especiales y rayos láser. Cada anticuerpo se adhiere sólo a células que tienen cierto tipo de receptores en su superficie (los cuales son característicos de cada tipo de linfoma y otros cánceres). Si las células contienen esos receptores, el rayo láser provocará que emita una luz de un color característico que se analiza informáticamente.

Estudios por imágenes.
Se usan para detectar tumores en el interior del cuerpo. Son necesarias para saber la cantidad de enfermedad que hay, necesario para diseñar el tratamiento más adecuado.

TAC o SCANNER: es un procedimiento de rayos X que produce imágenes transversales detalladas del cuerpo. Es útil para examinar el tórax, el abdomen y el sistema nervioso central. Se administra un contraste endovenoso para delimitar y estudiar mejor las diferentes estructuras normales y patológicas.

Resonancia magnética nuclear (RMN): utiliza ondas de radio en lugar de rayos X. También se suele inyectar un contraste farmacológico. Muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal.

Gammagrafía con galio: se utiliza galio radioactivo inyectado en vena. Esta sustancia es absorbida por las áreas del cuerpo dónde hay linfoma. Una cámara especial detecta las zonas corporales que captan más galio radioactivo. Puede detectar zonas con linfoma no vistas por las otras pruebas, como en los huesos, permite conocer la respuesta al tratamiento, y la naturaleza de masas residuales posteriores al tratamiento con quimioterapia. Es útil para los linfomas agresivos y menos para los linfomas de crecimiento lento.

:: Estadios del Linfoma no Hodgkin
La clasificación por estadíos de los cánceres es un proceso cuyo objetivo es determinar qué cantidad de enfermedad existe en el organismo y si está más o menos diseminado. Esto determinará el pronóstico y el tratamiento de cada caso.

Para ello es necesario el interrogatorio, la exploración física, los análisis de sangre, las pruebas de imagen y la biopsia de médula ósea.

El sistema de clasificación más empleado se denomina Ann Arbor. Existen 4 estadíos.

Estadio I: el linfoma se encuentra en uno o más ganglios linfáticos de una sola región (p ej: cuello, axila, ingle).

Estadio II: el linfoma se encuentra en dos grupos de ganglios y estos se encuentran en el mismo lado del diafragma (músculo que separa tórax y abdomen).

Estadio III: afectación sólo de ganglios linfáticos a ambos lados del diafragma.

Estadio IV: el linfoma se ha extendido a órganos extralinfáticos como la piel, hígado, médula ósea, etc.

:: Tratamiento del LNH
En los últimos años ha habido importantes avances en el tratamiento de esta enfermedad mejorando su supervivencia y con mejor tolerancia de los tratamientos quimio-radioterápicos. El tipo de tratamiento depende del tipo de linfoma, estadío, estado general del paciente. Es importante que tenga confianza en el equipo médico que le va a tratar. Si esto no es así, obtenga una segunda opinión de un centro que le hayan recomendado sus médicos de confianza.

Cirugía.
Sólo se emplea en el proceso diagnóstico para obtener un ganglio y poder analizarlo. No se suele emplear como opción de tratamiento, a diferencia de otros cánceres, por tratarse de una enfermedad generalizada que circula a través del sistema linfático que recorre todo el cuerpo. En aisladas ocasiones se emplea para tratar linfomas que se originan en zonas del cuerpo que no son ganglios linfáticos como en tiroides o estómago y que no se ha extendido más allá de estos órganos.

Radioterapia.
Utiliza rayos de alta energía para destruir células cancerosas. Se emplea como tratamiento combinado con la quimioterapia en fases tempranas de la enfermedad (estadios I y II) con intención curativa. También se utiliza para paliar (aliviar síntomas) causados por el linfoma cuando afecta cerebro, huesos, masas que comprimen nervios, etc.

Los efectos secundarios de la radioterapia incluyen inflamaciones leves de la piel por dónde se realiza la irradiación que se resuelven con el tiempo. Cuando se realiza sobre el abdomen puede provocar trastornos digestivos como diarrea. Sobre el tórax puede provocar dificultad para tragar alimentos sólidos como el pan y la carne por inflamación del esófago, que se resuelve unas pocas semanas después de finalizar el tratamiento radioterápico.

Quimioterapia.
Son medicamentos que actúan contra las células cancerosas y se administran en vena o bien por vía oral. Pasan a la sangre y llegan a todas las células del organismo tanto normales como tumorales por lo que resulta muy útil para tratar el linfoma. Se emplea sola o en combinación con radioterapia dependiendo del tipo y estadío.

Existen muchos fármacos activos contra el linfoma no hodgkin (LNH) que se administran en ciclos o tandas cada 3 o 4 semanas. Algunas veces un paciente puede recibir una combinación de quimioterapia durante varios ciclos y después cambiar a otra diferente si la primera no ofrece los resultados esperados en las pruebas que se realizan para valorar la respuesta al tratamiento.

Una combinación muy utilizada en linfomas agresivos es el denominado CHOP que emplea 4 fármacos (ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina y prednisona).

La quimioterapia destruyen células del linfoma pero también afectan a las células normales provocando efectos secundarios. Estos efectos dependen del tipo de medicamentos que se usen, de sus dosis y la duración del tratamiento. Son temporales y desaparecen con el tiempo. Los más frecuentes son náuseas y vómitos (actualmente poco frecuentes gracias a los nuevos tratamientos de soporte), pérdida del apetito, caida del pelo, llagas en la boca, disminución de las defensas con mayor predisposición a infecciones, anemia.

Los tratamientos de soporte son importantes para reducir los efectos secundarios y poder continuar con el tratamiento quimioterápico para curar el linfoma. Ya comentamos para prevenir las náuseas y vómitos, también para estimulas la producción de glóbulos blancos (defensas) y rojos (anemia).

Anticuerpos monoclonales.
El sistema inmunitario produce anticuerpos, que son proteinas que nos protegen de las infecciones. En el laboratorio se sintetizan moléculas similares llamados anticuerpos monoclonales, diseñados para atacar las células de los linfomas. Uno de estos productos se llama rituximab (Mabthera®), que reconoce y se une a un receptor llamado CD20 situado en la superficie de las células de algunos tipos de linfoma. Cuando se une a él provoca la destrucción de dichas células. Se administra por vena, semanalmente por un periodo de 4 a 8 semanas. Tiene pocos efectos secundarios y suelen ocurrir durante la administración, en forma de escalofríos, fiebre, náuseas, erupciones cutáneas, pitos en el pecho, cansancio y dolor de cabeza.

Radioinmunoterapia.
Un nuevo anticuerpo monoclonal llamado Zevalin® es similar al rituximab pero tiene unido un isotopo radioactivo; su uso ha sido aprobado para pacientes con linfoma folicular recidivante y se está aprobando en otros tipos de linfoma.

Transplante de células madre.
Las células madre son la forma más incipiente de células de la médula ósea a partir de las cuales se puede desarrollar diferentes tipos celulares como glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Se administran en pacientes que han recibido altas dosis de quimioterapia para regenerar la médula ósea y fabricar de nuevo estas células esenciales para la vida.

Se utiliza generalmente en pacientes que sufrieron una recidiva después del tratamiento y que respondieron a un nuevo tratamiento. Sólo un 5 – 10% de los pacientes con linfoma no hodgkin reciben este tipo de tratamiento.

Medicinas complementarias y alternativas.
Si está considerando recibir tratamientos complementarios o alternativos es mejor que lo exponga honestamente con sus médicos porque no han demostrado mejores resultados que los convencionales y además pueden interferir en la acción de estos últimos comprometiendo los resultados terapéuticos y pudiendo ocasionar efectos secundarios más graves de lo esperable.

:: Referencias bibliográficas
1. The National Cancer Comprehensive Network (www.nccn.org)

2. Borrás JM et al.Càncer Catalunya 2001”. Institut Català d’Oncologia, Departament de Sanitat i Seguretat Social ; 2001

3. DeVita et al.: “Cancer, principles and practice of oncology” (7ª ed, 2005)


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